Skip to main content

Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

See other formats


Iglesia Joven de la Univ. Adventista de San Pablo 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN 

I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 9 

(23 de Febrero al 1 a de Marzo de 2008) 

Siguiendo al Maestro: 
El discipulado en acción 



Denis Konrado Fehlauer 



En su relación con Dios, el ser humano puede prestar, por lo menos, tres clases de 
servicio: 

a. Legalista: Aquél que pretende comprar el favor de Dios. 

b. Profesional: Lo que hacemos por gusto, preferencias personales, o por el 
ejercicio de nuestra profesión. 

c. Discipulado: La respuesta de un corazón agradecido a Dios. 

Según el autor de la lección, la suegra de Pedro encaja en el tercer tipo. Al leer el texto 
de la lección correspondiente al Domingo, me quedé pensando que si nuestra res- 
puesta no fuera un servicio de grandes proporciones (lo que no pareciera ser obligato- 
rio), podría ser, por lo menos, de una postura contra el pecado. Conmemorar la bon- 
dad, el sanamiento y la salvación por medio de Cristo es muy bueno; más aún, poner 
nuestra voluntad de su lado en la lucha contra el pecado es el comienzo de una vida 
de servicio. 

Fue justamente en este punto que los fariseos y los maestros de la ley fracasaron en 
relación al discipulado. Escogieron quedarse encerrados en sus propias opiniones. De 
esta manera es imposible convertirse en un discípulo, aún cuando se esté ante la evi- 
dencia del poder de Dios. Los amigos del paralítico, sin embargo, rompieron literalmen- 
te con las barreras físicas, además de los prejuicios, y se arriesgaron a ser ridiculiza- 
dos y juzgados. Todo eso, porque tenían interés en aquél sufriente que tuvo fe en 
Jesús. 

No obstante, en el discipulado genuino, no debe haber interés humano que supere la 
fidelidad al Maestro. Esto parece ser fácil de decir, y difícil de vivir. Esto porque el 
mensaje del cristianismo promueve la paz del hombre con Dios y pretende la paz entre 
los seres humanos. Pero las distintas maneras como las personas comprenden o de- 
sean vivir el cristianismo, puede generar conflictos. La Historia muestra que aún entre 
los cristianos las cosas pueden volverse un poco difíciles. Personas que conviven bajo 
el mismo techo son capaces de dejar de lado el amor enseñado por Cristo con la fina- 
lidad de perseguir a los que desean vivir la verdad. En este sentido es verdad lo del 



Vivir la verdad puede costar caro. Hay gente que demora "siglos" para lograr graduarse 
por ser fiel en la observancia del sábado en universidades del mundo. Otros pierden 
empleos con remuneraciones muy ventajosas. Otros se privan de ciertos placeres y 
realizaciones extremadamente estimulantes. Dentro de ese contexto encajan con las 
palabras de Jesús: "Todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda 
su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque, ¿qué aprovechará al hom- 
bre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre 
por su alma?" (Marcos 8:35-37). Una vez más, nuestro comportamiento se define a 
partir de aquello que creemos. Si yo entiendo que todo lo que importa está en esa cla- 
se de vida, todo bien: "Comamos y bebamos, porque mañana moriremos". Pero, si 
después del sepulcro hay algo que me proporcionará infinito placer y ese algo está 
arraigado al estilo de vida del verdadero discípulo, entonces vale la pena "perder", de- 
jar el pecado para después, o -mejor dicho- para ¡jamás! 

Hacer lo que es lo correcto es la mejor manera de enseñar la verdad. Aprendí eso con 
mis hijos. En el caso de los niños, si tú dices lo que ellos deben hacer y actúas en sen- 
tido contrario, no pasará mucho tiempo hasta que ellos te reprendan, o -lo que es pe- 
or- imiten tu error. Pero, en nuestra relación con los futuros discípulos, muchas veces 
nuestro comportamiento torcido es como el mal aliento: todo el mundo lo percibe, pero 
nadie dice nada. Así, al contrario de quedarnos satisfechos pensando que nadie se da 
cuenta, mejor es vivir, enseñar, y bautizar. Necesariamente en ese orden. 

¡Que Dios nos ayude! 

Denis Konrado Fehlauer 

Pastoral Universitaria 

Universidad Adv. de San Pablo 

Traducción: Rolando D. Chuquimia 

© RECURSOS ESCUELA SABÁTICA 



RECURSOS ESCUELA SABÁTICA 

Rolando D. Chuquimia- rdchuquimia@ciudad.com. ar 

http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica 

http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica?hl=es 

Inscríbase para recibir recursos gratuitos para la Escuela Sabática